!DOCTYPE html PUBLIC "-//W3C//DTD XHTML 1.0 Strict//EN" "http://www.w3.org/TR/xhtml1/DTD/xhtml1-strict.dtd"> inter shitty 2073: De viaje : Kazajstan meets the U.S.A

inter shitty 2073

El blog las verdades relativas, las reflexiones estúpidas y las referencias idiotas. Donde las cosas se aprenden desordenadamente.

29.10.06

De viaje : Kazajstan meets the U.S.A



El personaje

El próximo 3 de noviembre se estrenará en el Reino Unido la película Borat: cultural learnings of America for make benefit glourious nation of Kazahkstan, el esperado film del personaje creado por el televisivo cómico británico Sacha Baron Cohen. A éste quizá le recuerden de otras películas como la infumable Ali G Indahouse, protagonizada por su (hasta ahora) personaje estrella. Borat toma el testigo del
éxito y polémica que ya envolvieron al entrañable Ali G, deslenguado e histriónico rapero con aires de cañí británico.

Ali G fue una de las estrellas catódicas más populares de la televisión británica, allá por los 90. El falso rapero (un nigger wanabe o toyaco en jerga rapera) conseguía, por medios desconocidos, entrevistas con personas "respetables" de la sociedad británica. Un tipo de ropas llamativas, colgantes de oro y con dudoso conocimiento de la gramática inglesa más básica se mofaba de curas, políticos o artistas demasiados desconcertados como para siquiera pensarse que aquello era una broma. Ali G combinaba el estilo de aquel primitivo Arangüena que desconocía todo de sus entrevistados, a los que solía preguntar por sus agrias polémicas con Iñaki Gabilondo, y las mejores preguntas-puñetazo con las que nos obsequiaban los domingos por la tarde los reporteros de Caiga Quien Caiga, comandados entonces por el hoy desmejorado Wyoming.

El resultado era una interesante bajada de bragas a la clase intelectual británica, incapaz de distinguir entre Baron Cohen y su ridículo alter ego. Durante sus buenos años, Ali G protagonizó entrevistas memorables, sacando muchas veces mucha más sinceridad al entrevistado de la que podría conseguir cualquier periodista al uso. El show continua hoy en día en Channel 4 sin el mismo encanto de antaño. El formato, pese a lo innovador, es evidentemente caduco. A día de hoy poca gente en el Reino Unido ya no sabe que Ali G es un tipo disfrazado.



Quizá por eso Cohen sacó a G de Berkshire y lo llevó a los EE UU durante un par de años. Quizá, también por aquello, fue dando más protagonismo en su carrera al periodista kazajo Borat, un diamante en bruto que ya aparecía en el show británico con su propia sección "Borat's guide to Britain", en la que se descojonaba de la Inglaterra más vetusta asistiendo a comidas con representantes de las "buenas maneras", a clubs de gentleman o a la exclusiva caza del zorro. Todo revestido con la imagen de colores de película porno que tendría la tele kazaja. Los resquicios victorianos de la Inglaterra profunda (altos estamentos religiosos incluidos) se evidenciaban a sí mismos y mostraban sin pudor sus ideas más cejijuntas, prejuicios y fanatismos. Borat nunca desaprovechaba una oportunidad para preguntar a un gentleman su opinión sobre la homosexualidad o para alabar la hombría del cazador, que se jacta de, efectivamente, disfrutar de la matanza.


En otro orden de cosas, conviene apuntar que Borat odia a los judíos, a los que responsabiliza del sufrimiento de su pueblo y de prácticamente todos los males de la actualidad. Es homófobo y desprecia a la mujer, a la que sitúa detrás de los perros y los caballos. Como un personaje de dibujos animados siempre viste la misma ropa, un traje que, por lo visto, nunca lava. Es grosero, indiscreto y zafio. Pero es periodista y procedente de Kazajstan. Le acompaña una cámara y no para de sonreir. Busca a Pamela Anderson por America y le apasiona Eddie Murphy (de él afirma que le gusta especialmente su piel de chocolate "¡Es inusual!"). Ustedes sé que también le darían una oportunidad.

Mockumentariamente

A parte de porque se ríe de la América de misa y pandereta, esta irreverente y polémica película llama la atención por aquello de pertenecer al selecto club del falso documental o mockumentary (yo también había oído hablar del término fake, no sé si erroneamente). Un género a reivindicar en estos días en que el género documental parece encontrarse en una segunda juventud. Uno, que a veces es un poco necio, todavía no entiende muy bien la diferencia entre el falso documental y el mondo, ustedes quizá pudieran explicármelo.


Sea como fuere, el falso documental cuenta con grandes exponentes, de los que me consta que ustedes conocen de sobra, como This is Spinal Tap, Zelig de Woody Allen o ese otro hito de la televisión británica llamado The Office (entre muchísimas otras referencias). Bajo la apariencia formal de los documentales (con sus artificios fímicos y bustos parlantes) estas películas o series, además de hacer reir, indagan, por así decirlo, en la percepción de la realidad a través de la pantalla, en la credibilidad del género documental (planificado para simular veracidad) y, sacando un poco de quicio el asunto, en la propia naturaleza del cine, que es un arte que muestra, ni más ni menos, retazos de realidad proyectados en una pantalla rectangular, previa edición, a 24 fotogramas por segundo.

Ali G, con su propio estilo mockumental, consiguió esas declaraciones que para sí quisieran muchos de esos mercaderes de la información que se hacen llamar periodistas serios. Esa es la virtud de Baron Cohen, un tio que se curra más sus personajes que los Morancos. Michael Moore se hizo pasar por miembro vitalicio de la NRA para entrevistar y poner en evidencia, de paso, al mismísimo Charlton Heston. Ya veremos como se las arregla este periodista de nación de nombre dificilmente pronunciable en la tierra de Moore.


Kazajstán

Con un poco de suerte, y sin haberme leído la entrada del wikipedia, creo que hubiera sido capaz de localizar este vasto país asiático en un mapa mudo. Kazajstán es una república ex sovética situada junto al mar Caspio. Pese a que cuente tan solo con quince millones de habitantes es el noveno país más grande del mundo en extensión. Su capital es Astaná y su todopoderoso presidente se llama Nursultan Nazarbayev. Su moneda es el Tenge y su religión mayoritaria es el islam, seguida de cerca por la iglesia ortodoxa rusa.

Kazajstán es un país desconocido, que no sale en los telediarios, que no da votos, ni dinero y que, por lo tanto, no importa. Nadie conoce una mierda sobre cultura kazaja. Nadie ha visto una película, ha escuchado una canción, conoce un escritor o ha oído mencionar, siquiera de refilón, algún deportista kazajo. Kazajstán es un país, que para lo que nos concierne, bien podría no existir. Millones de occidentales no notarían la diferencia. Los kazajos no son olvidados. Los kazajos no existen. Sin más. Si Zapatero coincide en el baño con Condoleezza Rice (la señora arroz, chiste fácil) al día siguiente habrá noticia de portada en todos los periódicos. Si, por los avatares de la vida política, le tocara reunirse con Nazarbayev les aseguro que no nos enteraríamos.


Gracias a Borat, Kazajstán es un país que está saliendo del armario. La prensa británica, al menos, no se pierde ni una aparición mediática de Erlan Idrissov, embajador de la gloriosa nación asiática en Londres que lleva un par de años embarcado en una curiosa cruzada anti Borat. Hace poco llegó a incluso escribir un extenso ensayo para el diario The Guardian reincidiendo en el tema. El gobierno de Kazajstán ha dado la espalda a uno de sus periodistas más renombrados. En el filme, sin embargo, en la foto que pueden ver encima de estas líneas los prebostes del gobierno kazajo dan su beneplácito al periodista para llevar a cabo su viaje documental. Pero la realidad es mucho más agria.

Al principio el gobierno de Kazajstán arrebató la extensión .kz que Borat usaba en su web oficial. Luego afirmaron que Cohen seguía "alguna orden política diseñada para presentar a Kazajstán y a su gente de manera degradatoria". La relación entre este impresentable embajador de la cultura kazaja y su gobierno ha sido tensa en todo momento. Pero la película ha abierto la caja de Pandora. Se podría decir que los mayores esfuerzos diplomáticos del ministerio kazajo de exteriores en estos momentos tienen que ver con el caso Borat. Sin embargo, Dariga Nazarbayev, la mismísima hija del caudillo de aquel país tan renombrado ya, salió en defensa del cómico. Como si el sentido común hubiera decidido hablar por ella sentenció que "la página de Borat daña menos la imagen de nuestro país que su cerrazón (...) Pienso que no deberíamos tener miedo del humor y no tendríamos por qué controlarlo todo". Quizá los habitantes de aquel país debieran sentarse a ver la película y descojonarse de que seamos tan estúpidos y nos creamos tan inteligentes.


USA

La elección de que Borat fuera de gira por la América de los yuesei era de cajón de madera de pino. Pues, ustedes ya habrán oído los rumores, el estadounidense medio lo desconoce todo, o casi todo. Porque Baron Cohen se convierte en un periodista extranjero, finge un acento y nadie va a dudar de sus genuinos orígenes ex soviéticos, como los caraconos que se hacían pasar por franceses. USA es un terreno propicio para la cosecha de ilimitadas cumbres del humor según el estilo Cohen. Con él consigue sacar el fervor antisemita de un tejano defensor de los métodos de Hitler (el humorista que encarna a este peculiar periodista es judío, como se puede deducir por su apellido) o se las arregla para que la Comisión de Tráfico de la ciudad de Oklahoma permanezca un minuto y medio en silencio por el 14 aniversario de una batalla inventada entre su pueblo y los uzbekos y que, en el mismo acto retransmitido por la televisión local, le dejen dar un discurso de 17 minutos. Por lo visto, alguna vez también ha tenido que salir por patas con todo el equipo acuestas porque algunos anormales querían correr al extranjero a gorrazos. El puto Cohen se juega el tipo. Aunque todo parezca importarle una mierda.

No sé en que condiciones llegará la película a España. Tuvo un pase en el festival de Sitges del que absence (al cual le felicitamos desde el 2073 por el anuncio de que va a volver a ser padre) dio cuenta en su blog. Este post lo dejo en plan review, porque todavía no la he visto. Si ustedes tienen la oportunidad y se ven con ganas de pasar una tarde agradable y divertida no la dejen pasar. Por si acaso.

Si tienen tiempo también pueden degustar los cuatro primeros minutos de la película en los que presenta a su familia en unas escenas rodadas en Rumanía, que a efectos prácticos es otra Kazajstán. También se han ido colgando videos diarios en esta web oficiosa de Borat durante los treinta días previos al estreno de la película. Allí también encontrarán todas las transcripciones en inglés de cada uno de sus reportajes.

5 Comments:

At 1:27 a. m., Blogger Mycroft said...

Tiene pinta divertida. Yo soy un fanático del falso documental, no en vano los Rutles son mi grupo imaginario favorito(por delante de Spinal tap incluso).

 
At 3:05 a. m., Blogger perrolutxo said...

Coño, pues aunque ya conoce mi amor por los Beatles y aunque Monty Pyton y sus cenizas siempre ocuparán un huequito grande en mi corazón, Spinal Tap son mis favoritos. De todas formas he de decirle que micronesia me ha enseñado prácticamente todo lo que sé sobre los Rutles.

Un saludo y, como siempre, mil gracias por sus comentarios mycroft.

 
At 12:12 p. m., Blogger Dr.Benway said...

Excelente pinta sí señor.

En cuanto a Ali G solo puedo decir que molaaaaa. Tengo un amigo al que pensé que le gustaría, pero no le gusta; no entendía el motivo pero luego comprendí que Ali G es un personaje muy incomprendido; se ríe de los negroides, los blancos que se comportan como negros y cuya aspiración en la vida es ser un negrata del guetto. Por eso no le gustaba jajajjajaja

Saludos tío grande.

 
At 6:36 p. m., Anonymous Anónimo said...

Cohen es un revulsivo necesario para con los tiempos que corren. La película pinta muy bien, y por otra parte a mí Ali G no me parece infumable; mediante la forma de lo infumable se ríe de todo lo infumable y eso me parece un logro (un tanto infumable tal vez) a tener en cuenta.

 
At 6:57 p. m., Blogger perrolutxo said...

Deduzco que su amigo era también un aspirante a héroe de barrio, Doctor, jeje...
Ali G mola y efectivamente es un gran incomprendido. Aunque en la tele inglesa alcanzara cotas de hito y la muchachada imite sus gags. Todavía hay muchos que no cazan la ironía y hablan de racismo o machismo.

La peli no me gustó nada, pero tomo en cuenta su opinión horror.

 

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