!DOCTYPE html PUBLIC "-//W3C//DTD XHTML 1.0 Strict//EN" "http://www.w3.org/TR/xhtml1/DTD/xhtml1-strict.dtd"> inter shitty 2073: Fuego, dolor, potro y fotos en blanco y negro: otro disco para el otoño

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El blog las verdades relativas, las reflexiones estúpidas y las referencias idiotas. Donde las cosas se aprenden desordenadamente.

22.9.05

Fuego, dolor, potro y fotos en blanco y negro: otro disco para el otoño


Con la llegada oficial del otoño retomamos las referencias jazzísticas, esta vez atendiendo una petición del eminentísimo Doctor Benway hecha días atrás en los comentarios de la reseña del mágico LP Kind of Blue, de Miles Davis. Allí mencionábamos a uno de los músicos clave que conformaron los mejores tiempos del Miles Davis Quintet y del sexteto que grabaría aquella obra maestra. Estamos hablando del saxo tenor, John Coltrane, personaje y personalidad del jazz de todos los tiempos. Con una biografía para enmarcar, grandes anécdotas y alguna obra maestra a sus espaldas, Coltrane es un personaje mítico, querido y odiado. Y A Love Supreme, su obra más reconocida, es un disco de los que hacen escuela. Aunque, como veréis, la obra es tan querida y odiada como su propio autor. El disco fue publicado en 1965, dos años antes de su prematura muerte a los 40 años. Mañana, día 23 de septiembre, por cierto, Coltrane cumpliría 79 años. Va por él.

A los quince años Coltrane comenzó a estudiar música. Sus primeros instrumentos fueron el cuerno y el clarinete. Después de un pequeño affaire con la armada comenzó su carrera de músico profesional tocando con King Colax, primero, y con Eddie Vinson más tarde. A parte de alguna esporádica aparición junto a Dizzy Gillespille's big band o con Howard McGhee en el Apollo de Nueva York, entre otros. Pero su verdadero momento llega cuando Miles Davis le une a su banda en 1955. El saxofonista pasó del anonimato a formar parte de una de las mejores formaciones de jazz de todos los tiempos. A parte de por su propia discografía, Coltrane siempre estará en un puesto de honor de la música del siglo XX por sus imprescindibles y únicas aportaciones en discos como Run about Midnight, el primer disco de Miles con Columbia, o el requetementado Kind of Blue. Por desgracia para su salud, aunque por fortuna para su leyenda, Trane (así le llamaban) siguió la estela de los grandes de la edad dorada del jazz y fue un irredento adicto de la heroína. Lo que en 1957 le valió su salida temporal de la banda de Miles Davis. Sumido en una profunda depresión, se recluyó en casa de su padre en Filadelfia, donde superó su adicción por el azúcar moreno. Quédense con la cantinela, porque será fundamental para comprender que A Love Supreme es una obra personalísima, con una importancia capital dentro de la propia biografía de Coltrane.

Miles compone un poema para su novia. Coltrane, tan absorto que parece desenfocado, probablemente pensando en opiáceos.

También fue mítica la unión de John al cuarteto de Thelonious Monk. Coltrane definió su estancia en las bandas de Miles y Monk como "experiencias musicales impagables". Ambos supieron dar rienda suelta al sentido de libertad musical que fluía del saxo de este virtuoso. Le curtieron como músico y como jazzman, que es más importante. Porque el músico puede tocar temas previamente aprendidos o seguir todas las notas impresas en una partitura. Pero el jazzman lleva el ritmo dentro, el fuego, la música. El jazzman más que improvisar fluye. Y si ya explicamos, más o menos, como Davis consiguió establecer una relectura del jazz simplificando las bases rítmicas para conseguir solos improvisados mucho más complejos; Coltrane, como si fuera una esponja, supo empaparse de un espíritu de libertad que haría único en sus propias obras.


A Love Supreme es un jazz de 33 minutos compuesto en un motivo de cuatro notas salpicadas por constantes improvisaciones. Coltrane reunió para esta grabación al bajista Jim Garrison, al pianista McCoy Tyner y el batería Elvin Jones. Un cuarteto que pergeñaría la noche del 9 de diciembre de 1964 una reconocida obra maestra. Grabaron el disco, por cierto, con las luces de la sala casi apagadas para simular una atmósfera de club. Imaginen qué cuadro, seguro que alguno lucía gafas de sol y todo, además no me cabe la menor duda de que la banda llevaba unos cuantos tragos encima, ya saben, cosas de jazzmen. El jazz regresa a las calles de Nueva Orleans, habla desde el ritmo del orgullo de la raza negra, de la desazón de un Coltrane francamente inspirado... Pero pese a que esta obra tiene un carácter eminentemente personal, derivado de aquellos meses de mono en su casa paterna donde el artísta sintió la llamada divina, no se les niega nada al resto de componentes del cuarteto. Se deja improvisar a cada uno a sus anchas. Los solos se suceden y se crea un todo único. Ya lo decíamos, un jazz puro de media hora.

La grabación comienza con Acknowledgment (agradecimiento). Un arrebato sonoro del saxo tenor de Coltrane, como un torrente sonoro, mientras la batería de Jones chispea de fondo. El saxo se detiene con los platillos de la batería todavía vibrando y, por fin, entra el contrabajo, el piano y... de nuevo el saxo afilado que da personalidad única y mística a este trabajo. Coltrane toca su instrumento como si le saliera de dentro todo el dolor que una persona pudiera haber acumulado a su edad. Después del primer gran solo y con el ritmo todavía caliente se escucha, casi de fondo una voz ronca que a modo de psicofonía repite el que será título del disco: "a love supreme, a love supreme..." El ritmo comienza a apagarse hasta que sólo permanece el bajo, lánguido, apagado. El escuchante avezado se ha dado cuenta de que está inmerso en una pieza densa, críptica, mística y espiritual.

Resolution (decisión) comienza con el bajo con el que termina la primera parte. Pero la banda no tarda en estallar. Personalmente, desde mi punto de vista profano, destacaría la fantástica batería. Elvin Jones se rompe como un auténtico diablo. Da gusto paladear esa explosión jazz. Si lo escuchan a un volumen suficientemente intenso podrán percibir como algo quema dentro de sus oídos. Coltrane diría que se trata del mismísimo dios. Pero si hay un dios en esta canción es el que lleva dentro Tyner. Por sus dedos fluyen todos los capítulos de los evangelios. Fantástica improvisación. Y vuelve el saxo, impregnándolo todo de un profundo sentimiento ascético propio de oscuros antepasados de nuestra historia. Pero mucho más guay,está claro.


Ustedes pueden apreciar el fuego en el cuerpo

Otro solo increíble de redobles de batería abre Pusuance (cumplimiento), la tercera parte; que viene unida a Psalm (salmo), la cuarta. Después de un solo de piano, vuelve a aparecer el saxo desgarrado y la música vuelve a explotar. A estas alturas uno se siente, realmente, dentro de esa atmósfera de club. A uno casi le dan ganas de echarse un lingotazo de whisky al gaznate para calentar las ideas. La explosión la remata, una vez más el bateria. Acaba la tormenta sonora y el bajo devuelve la cordura a la composición. El tempo se detiene. Y con un toque de piano llega el Salmo. El saxo se relaja y la banda desenlaza la historia espiritual comenzada con Acknowledgment con un final cuasiépico, como el propio disco.

Pero, pese a que en muchos manuales se reconozca éste como un disco imprescindible del jazz. Un inequívoco top ten de todos los tiempos; a veces ha sido más valorado por aficionados a la música ajenos al jazz que por los propios críticos de este estilo. He rescatado para su regocijo los comentarios que sobre este disco vertió el conocido escritor, columnista y crítico de jazz Philip Larkin. Las sesgadas perlas que a continuación reproduzco sin la autorización previa de su autor, están recogidas en el libro All What Jazz, editado por Paidós:

"Coltrane no suena sino como un pelmazo más de los que tocan en cualquier club (..) el sonido de Coltrane, ya sea con el saxo tenor o con el soprano: un ruido fino y agudo que puede llegar a ser tan áspero como el del oboe y que acaba, en ocasiones, con un chillido estridente, imbuido de la frialdad típica de los pueblo escandinavos. Luego, la manera que tiene de flagelar más que de interpretar los temas (...) Coltrane reduce cada acorde a la nada a una velocidad vertiginosa (...) Habría que plantearse si sabe qué hacer con su instrumento una vez lo ha aprendido a tocar. La relación que veo entre sus solos y un buen solo de jazz es la misma que advierto en un dibujo de verdad y uno de esos que muestran un perro en plena carrera, donde se ven las patas del animal en todas las posiciones posibles. Al principio, resultan divertidos e incluso instructivos. Pero la esencia del dibujo es escoger la línea recta y no dibujar cincuenta alternativas. Así, la elección que de Coltrane y el tratamiento que dispensa a las melodías es hipnótico, repetitivo y monótono (...) Aparte de su tendencia periódica a entrar en estados de trance, cuesta hallar otro propósito emocional concreto en su obra ".

Podríamos deducir que, por sus palabras, a Larkin no le gustó demasiado el disco de Coltrane. De hecho su artículo comenzaba con una cita sin desperdicio del jazzman Jimmy Rushing: "Me gustaría que alguien me dijera qué tiene de grande Coltrane. No creo que sepa toca el saxofón".


Echándose unas risas: "¿Me se escucha? ¿Me se oye?"

Pero me he reservado para el final la que para mi gusto es la mejor anécdota, o machada, de esta controvertida obra. Les pedí que recordaran la fecha en que Coltrane fue expulsado de la banda de Miles. Aquellos meses de retiro en Filadelfia, como ya hemos comentado de refilón, supusieron un cambio de miras personal para el músico. Por lo visto dejó el jaco y se enganchó a otra droga dura: la religión. La luz divina iluminó los dedos y la cabeza de Coltrane. Dios le dio la inspiración para superar los versos y reflejar este encuentro en forma de música en A Love Supreme. Por ello que hablemos de ascetas, salmos y demás. En la carpeta del LP se dejaba constancia de que el disco "es un intento de proclamar Gracias a Dios por medio de nuestro trabajo". A Love Supreme ya sonaba ocho años antes de su grabación en los oídos ascetas del saxo. Cosas de la abstinencia, supongo. Larkin, en el mismo artículo del que hablábamos antes, también tenía unas palabras para este arrebato religioso. "Es una sarta de tonterías escrito en un tono pretencioso. Esperemos que no sea más que un capricho del mandamás del departamento comercial de la discográfica, porque de lo contrario estaríamos ante una muestra de pedantería de lo más dañina para un artista".

No se imaginaba Larkin la repercusión mística que tendría este disco para algunos fans. En el San Francisco de aquellos maravillosos años se fundó la John Coltrane's Church. Los fieles del saxo (que no del sexo) acuñaron la leyenda de que Dios se había aparecido a Coltrane en su etapa de desintoxicación para ayudarle a superar su fiebre drogadicta. En ese encuentro hicieron un pacto de caballeros. Coltrane superó su adicción gracias al todopoderoso y, por ello, cumpliendo la segunda cláusula de su trato le dedicó íntegro esta oración jazz. Por supuesto, John no desmintió los delirios de sus hooligans y se benefició los últimos años de su vida de esta leyenda mística que hoy, ya ven, suena a broma. Por lo menos la cosa tiene gracia. Como ya hemos comentado, el autor de esta pieza, ya clásica, moriría dos años después de la publicación de ésta, su obra de mayor éxito. No pudo seguir su búsqueda de nuevas formas; pero, con un poco de suerte, a lo mejor fue al cielo de los jazzmen y encontró a su dios. Sólo espero que allí no compartiera "herramientas" con Billie Holliday o Chet Baker. Que ya se sabe, hay adicciones que no se dejan ni muertos. Y en el infierno, que es el cielo de los jazzmen, los vicios son la cosa más normal. Ya lo dijo Berlanga.

Detalle para morbosos: Descanse en paz
(Para más fotos de Coltrane, vivo, pinchen aquí)

10 Comments:

At 7:22 p. m., Anonymous Anónimo said...

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At 7:25 p. m., Blogger perrolutxo said...

jarl? esto me huele a máquina en plan hal de 2001. que miedo

 
At 7:26 p. m., Anonymous Dr.Benway said...

Enhorabuena perrolutxo ya tienes spam en tu blog xD.

Gracias por hablar del gran Coltrane a petición mía, tengo que agenciarme el love supreme porque lo tengo en cinta de cassete y así ya ves... no se llega a ninguna parte.

 
At 7:32 p. m., Blogger perrolutxo said...

Ya habia oido hablar del spam, pero no sabia muy bien que era. En fin, espero que podamos hacernos amigos..

LAs cintas tienen su encanto, doc, pero alguien de su talla intelectual se merece el cedé, hostia... jejej

 
At 9:15 p. m., Anonymous Horrorscope said...

Pese a lo que puedan decir Larkin y Rhusing, para mí Coltrane siempre será un grande.
Por cierto, cojonudo artículo.

 
At 9:15 p. m., Anonymous Horrorscope said...

Pese a lo que puedan decir Larkin y Rhusing, para mí Coltrane siempre será un grande.
Por cierto, cojonudo artículo.

 
At 9:30 p. m., Blogger perrolutxo said...

gracias horror! Ya sabe lo que tienen los puristas, que son unos rallaos... Pase buen fin de semana!

 
At 12:51 a. m., Blogger Hijo Tonto said...

Variados asuntos: Hay una estupenda edicion de dos discos de A love Supreme. Una colaboración con Archie Shepp y Pharoah Sanders en las tomas alternativas. Un manjar.

Por otro lado, y he aquí lo que me ha llamado a escribirle, Coltrane fué expulsado del quinteto-sexteto (el primero, bah) por ser más talentoso que Miles. Lo mismo que haría con el nunca bien ponderado Sam Rivers. Miles, y esto no es cosa mía, no era un instrumentista talentoso (es cosa de comparar sus solos con los de, por ejemplo, Dave Douglas o Enrico Rava, aunque siempre prefiero a Lee Morgan por negro y contemporáneo) y le tocaba muchísimo las pelotas que Coltrane si lo era. Talentosísimo el muy cabrón. Yo, de todas maneras, recomiendo el maravilloso Olatunji. Sí.

Un saludo, es muy bonito su blog.

 
At 11:01 a. m., Blogger perrolutxo said...

hostia hijo tonto, agradezco sus matices. Es usted un erudito del jazz. Trataré de seguir investigando, porque todavía estoy muy verde en este campo... Me apunto los intrumentistas que menciona...

Un saludo!

 
At 10:57 p. m., Anonymous Anónimo said...

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