!DOCTYPE html PUBLIC "-//W3C//DTD XHTML 1.0 Strict//EN" "http://www.w3.org/TR/xhtml1/DTD/xhtml1-strict.dtd"> inter shitty 2073: Mitos del cine: Fascismo de ayer y de hoy

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El blog las verdades relativas, las reflexiones estúpidas y las referencias idiotas. Donde las cosas se aprenden desordenadamente.

17.8.05

Mitos del cine: Fascismo de ayer y de hoy

Hay varios tópicos universalmente extendidos sobre el cine. A la gente le encantan los tópicos. Seguro que ya han oído alguna vez eso de que Marlon Brando es el mejor actor de todos los tiempos o que Ciudadano Kane la mejor película... Otro de esos mitos cuestionables que circulan por los manuales de cine y que difunden los sesudos estudiosos del séptimo arte señala que El triunfo de la voluntad es la mejor película documental. Sin tener el glamour del cine dorado estadounidense que tienen Brando y Welles, la directora alemana Leni Riefenstahl ha pasado a la historia como la mejor creadora documental con su revisión del VI congreso del partido nazi en Nüremberg en septiembre de 1934. Yo ni desmiento, ni comparto, solo comento. Ustedes dirán si prefieren a Moore, seguro que su obra les toca más de cerca.

Foto de Leni, posando para el mismísimo carnet del partido o para la orla de la facultad

El género documental es todo un debate entre estudiosos del cine. Lo que pretende una peli de este tipo es generar verosimilitud mediante una serie de recursos como la voz en off, exposición de documentos históricos como noticias de periódicos, o entrevistas a entendidos o aquellos que conocieron lo que se cuenta de primera mano. No debiera ser más real que una peli de ficción, pero su argumento y características formales están planificadas para que aparenten veracidad. Como una noticia de un telediario.

Uno de los problemas es que el cine se vale de la imagen. Es su materia prima, por decirlo de alguna forma. La imagen es una reproducción de la realidad. El cine lleva consigo lo real, como la fotografía. Ahí es donde aparece el lenguaje audiovisual, que ordena las imágenes en movimiento para crear una narración, un discurso. Todas las imágenes que toma un cámara son documentales a posteriori. Tanto valor documental tienen los planos de Hitler de El Triunfo de la voluntad, como los de Elvis Presley en alguno de sus bodrios hawaianos. Ambas cintas nos enseña cómo las voces, gestos y manera de moverse de dos tipos que, supuestamente, ya no están entre nosotros.

A donde quiero llegar con esta densa chapa es a señalar eso que muchos comentan que lo del cine documental es un camelo. Que es un invento tramposo, vaya. Porque el cine es en sí una mentira construida con trazos de realidad. Ahí queda eso. De hecho hay un género o subgénero, el fake o falso documental, que bajo la apariencia formal de un documental trata de parodiar la supuesta veracidad del mismo. Ustedes recordarán Zelig, de Woody Allen. Quizá la virtud de Riefenstahl fue la de saber utilizar mejor que nadie el lenguaje audiovisual y la puesta en escena para crear un film que representara lo que debía representar. Porque la peli es muy nazi. Ideológicamente inflamable, radioactiva. Como eran los tiempos políticos que corrían a mediados de los 30 en Alemania. Como para echarse a temblar.

Leni se descojona ante el siempre ocurrente Adolf, el mismísimo

Leni Riefenstahl fue siempre una directora del régimen. Por lo visto, sus primeras cintas eran bodrios muy de los gustos germanos de la época, en los que unos tíos altos, rubios y con los ojos azules alcanzaban la cima de alguna montaña después de haberlas pasado putas. Las películas de alpinistas eran lo último para difundir el ideal ario. Leni apuntaba maneras. Hitler y Goebbels pronto la tuvieron en cuenta. Sobre todo el segundo, un tipo cojo y bastante mujeriego, que debió pretenderla sin éxito. Este desencuentro debió frenar su carrera, en un principio. Goebbels era un tipo muy influyente y con bastante mala sangre, así que apartó a Leni de algunos proyectos. Pero Hitler pensó en ella para filmar la película del mentado congreso y ya se imaginarán quien era el jefe. Adolf tenía tanto interés en Riefenstahl que le dio carta blanca, con todo lo que eso suponía. La tipa llegó a colocar una cámara en el cogote del führer cuando saludaba a la muchedumbre a su llegada a Nüremberg.

El despliegue de medios para la película fue algo inédito hasta entonces. Cada detalle estaba previamente milimetrado. No se dejó nada al azar o a la improvisación. El partido y el ministerio de culto al reich habían acatado todas las recomendaciones de Riefenstahl, a parte de sugerir unas cuantas frivolidades más que se añadieron a la puesta en escena. Había cámaras en todos los ángulos imaginables. El discurso final que soltaría el lenguaraz de Adolfin estaba más trillado que las entradillas de Matias Prats jr. Los discos con la música de Wagner y el himno del partido estaban prestos para que algún Dj los mezclara con la habilidad y el desparpajo propios de la época. Todo el puto ejército estaba movilizado para desfilar frente al bastardo. Se habían elegido las ubicaciones más delirantes y se habían construido los decorados exprofeso. Por lo visto, se habían planificado para futuras convenciones como estas autenticas bestialidades arquitectónicas. Como estadios con aforo de 400.000 personas y otros delirios fascistas que engrandecieran más el hedor nazi que supuraba el congreso y su película oficial.

¿Como estaba la plaza de Nüremberg? ¡¡¡¡ABARROTÁÁ!!!!!

El comienzo de la cinta marca la pauta de lo que vendrá a continuación. Todo empieza en el cielo, entre nubes algodonosas. Un avión que proyecta su sombra, parecida a una cruz o a un águila, sobre las calles hambrientas de Nüremberg. Como si alguna divinidad estuviera a punto de tomar tierra desde el cielo para curar los males y la desazón de Alemania. Efectivamente el aeroplano toma tierra. ¿Es un pájaro el que viene ahí dentro? ¿Será Jesús? ¿O alguna divinidad nórdica? ¿Thor, el dios del trueno, quizá? ¿Tal vez Odin, dios de la guerra? Ah, no. Si es Adolf y su cuadrilla de prebostes nazionalsocialistas. Vienen todo uniformados, con sus insignias, parches, medallas y demás. Qué guapos, parece que vienen a hacer la primera comunión. La multitud ruje. Corea el nombre de su líder. El recibimiento no puede ser más espectacular. En su camino en coche desde el aeropuerto al hotel Hitler, saludo fascista en ristre, deja a diestra y siniestra miles de personas que igualmente le saludan. Una vez en su alojamiento, una humilde posada de siete estrellas imperiales, Hitler sale por dos veces al balcón para saludar nuevamente a sus súbditos. Vemos a Hitler llegar desde el cielo. Por supuesto debió coger el avión en Berlin, pero él cae del firmamento. Y no le vemos irse de Nüremberg. Como si se quedara para siempre entre las calles de la maltratada ciudad germana.

La película se estrenó felizmente en noviembre del 1934 en Belín. Fue un éxito aplaudido por todos, Hitler el primero. Leni había hecho los deberes. Por eso sería más tarde reclutada para rodar otras exaltaciones audiovisuales de lo ario como Los dioses del estadios, mitificada también como la mejor película de unos Juegos Olímpicos. Años más tarde Leni defendería su obra asegurando que "si el film es fascista, que no lo niego, es porque la realidad que recogió mi cámara lo era". Su único papel, decía, era el de dar una estética agradable a todo lo que los nazis estaban montando por allí. Pero la tía era una nazi de tomo y lomo. Supo darnos toda la ideología de aquellos tipos masticada sin valerse de recursos como la voz en off. Simplemente utilizaba las imágenes. Era buenísima con el montaje. Ella eligió lo que mostrar y cómo mostrarlo. Que no nos tome el pelo. Además, si nos metemos en lo personal, tenemos alguna perla biográfica como la historia de uno de sus colaboradores más cercanos, judio y homosexual al que delató. Toda una dama germánica al servicio del reich. Después de la guerra, por si os interesa, fue proscrita y en 1954 fue absuelta de crímenes de guerra. Más tarde se piraría a África a hacer de misionera. Murió el 8 de septiembre de 2003 a los 101 años. Mala hierba...


(Post rescatado de unos apuntes de una asignatura de cine que tuve. Si algo no es correcto es que no he parafraseado como es debido al señor Imanol Zumalde)

4 Comments:

At 12:02 a. m., Blogger perrolutxo said...

Queridos lectores, muy a sabiendas de que esto es algo poco habitual soy yo mismo el que inagura los comentarios de este antiquísimo post. Pero hay varios motivos por los que este post me parece bastante interesante. Primero porque no debe haber casi nada de información en castellano de el Triunfo de la Voluntad en la web. Y, segundo, porque esto hace que mucha de la gente que busca información en castellano de esta peli en el google acabe en esta humilde bitácora. Muchos lectores neófitos tienen su primer encuentro con inter shitty 2073 a través de este post. De hecho, yo diría que es el post individual más visitado. Sin embargo no tiene un puto comentario.

Así que, con esta varilla trato únicamente de romper el hielo. Díganme, por lo menos, si la información les ha resultado útil.

Muchas gracias por elegir el 2073 y un saludo

 
At 7:50 p. m., Anonymous Hugoandres789@hotmail.com said...

Caballero, muchas gracias por la informacion, precisamente llegue aqui porque ando documentandome e informandome de las formas de vida fascista, mi idea es observar y criticar los lineamientos nazi en diferentes aspectos (no soy simpatizante nazi, es con fines educativos), considero vital en este punto la observacion de peliculas del regimen fascista de alemania (en este caso) y aprovecho para hacerle una pregunta.. conoce algun director aleman anti-fascista que haya sido contemporaneo a la epoca nazi?? me gustaria que facilitara informacion de la otra cara de la moneda, en alemania, muchas gracias

 
At 2:34 p. m., Anonymous Anónimo said...

Muchas gracias! La verdad es que la información me ha sido muy útil. Estoy haciendo un trabajo sobre el nazismo y tenia que buscar precisamente información sobre esta mujer. Así que nada, aunque voy deprisa y corriendo, almenos te dejo el comentario para que sepas que me sirvió.
Saludos!!

 
At 12:31 a. m., Anonymous Gonzalo said...

No coincido con lo que pensás, las películas de Riefenstahl son buenas y en un principio, ajenas al Reich. Y pienso exactamente lo contrario en cuanto a la documentalidad del cine, la imagen no es un proyección exacta de la realidad, porque la realidad es algo inmenso, como bien dijiste imagen, la imagen implica selección. Por eso tampoco creo en un género documental, puesto que ahí no solo la omnipotente imagen será selectiva sino que el material exhibido tambien lo será: por eso todo intento documental deviene en propaganda (El triunfo de la voluntad, Olimpia, acá en argentina tuvimos algo parecido con La república perdida que a la salida electoral de una dictadura, hizo propaganda para uno de los partidos pujantes en su intento por documentar la pérdida de la democracia).
Más alláde esto, el cine de la Riefenstahl, es de una calidad fotográfica indiscutible y nos muestra de paso la estética que bregaba el nazismo (de postre, que no hay nada mejor que enriquecer nuestro criterio estético con un arte de otra génesis y pensamiento)
saludos

 

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